Maíces Vip bajo la lupa: qué mostraron los relevamientos de daño de Spodoptera frugiperda
Tras los reportes de daño registrados durante la campaña 2025/26, la REM relevó la incidencia y severidad de Spodoptera frugiperda de 120 monitoreos para poner en contexto el desempeño de la tecnología Vip3Aa20.
Publicado el 31 de julio de 2026

Durante la campaña 2025/26 comenzaron a multiplicarse en distintas regiones maiceras reportes de daño foliar y supervivencia de larvas de Spodoptera frugiperda en híbridos comerciales con tecnología Vip3Aa20, una situación que no se había observado con esta frecuencia en campañas anteriores. Las consultas de productores y asesores despertaron preocupación y dieron lugar a una pregunta clave: ¿se trata de una reducción de la susceptibilidad del gusano cogollero a esta tecnología?
Para aportar evidencia basada en observaciones a campo, la REM de Aapresid realizó un relevamiento en lotes comerciales de maíz tardío de las principales regiones maiceras del país. Los resultados constituyen las primeras observaciones sistemáticas en Argentina sobre incidencia y severidad del daño foliar en híbridos comerciales con Vip3Aa20, y aportan una línea de base para seguir monitoreando el desempeño de esta tecnología en las próximas campañas.
¿Cómo se realizó el relevamiento?
El gusano cogollero es una de las principales plagas del maíz en Argentina y la incorporación de híbridos Bt transformó su manejo, reduciendo el uso de insecticidas y mejorando la estabilidad del cultivo. Sin embargo, como ocurre con cualquier tecnología sometida a presión de selección, su desempeño debe monitorearse de forma permanente.
El estudio comprendió 120 evaluaciones realizadas entre los estadios V3 y V8 en 22 sitios del NOA, NEA y Centro Norte argentino, sobre 26 híbridos comerciales con tecnologías Viptera 3, Trecepta, PWUE, VT PRO4 y materiales no Bt. En cada lote se evaluaron al menos 100 plantas.
Para cada planta se registró la incidencia y la severidad del daño foliar provocado por S. frugiperda. La incidencia se definió como el porcentaje de plantas con algún nivel de daño según la escala de Davis, mientras que la severidad se analizó a partir de la distribución de las categorías de esa misma escala.
Una señal de alerta, pero no de pérdida de eficacia
A nivel nacional, los híbridos con eventos Vip3Aa20 presentaron una incidencia promedio de daño a nivel país del 30,9%, mientras que en los materiales sin protección Bt la incidencia alcanzó el 70,9% (Fig. 1). En otras palabras, la presencia de daño observada durante la campaña no implica una pérdida total de eficacia de la tecnología.
También se observó una elevada variabilidad entre los híbridos Vip3Aa20, lo que indica que factores como el ambiente, el momento del ataque y la intensidad de infestación condicionaron fuertemente sobre la magnitud de la expresión del daño. El análisis regional mostró diferencias marcadas.
En los materiales no Bt, la incidencia promedio fue de 65% en el NOA, 64,5% en la región Centro Norte y un 73,7% en el NEA. En los híbridos con Vip3Aa20, en cambio, los valores fueron considerablemente menores: 9%, 22,7% y 36,5%, respectivamente. Si bien las diferencias entre regiones fueron significativas, la escasa representación del NOA obliga a interpretar esos resultados con cautela.
Los niveles de daño observados representan un cambio respecto de lo esperado para esta tecnología y son compatibles con una posible reducción de susceptibilidad de algunas poblaciones de cogollero. Sin embargo, el relevamiento confirmó que, aún bajo escenarios de alta presión de la plaga, la tecnología Vip3Aa20 continuó brindando una protección importante, aunque con diferencias entre regiones y situaciones productivas.
La presión de la plaga continúa siendo uno de los principales factores que determinan la magnitud del daño observado en cada lote. Por eso, el desempeño de la tecnología debe evaluarse siempre en relación con el nivel de presión de la plaga y no únicamente por la presencia o ausencia de daño.

¿Cómo se defendió el evento Vip3Aa20?
Además de reducir la cantidad de plantas afectadas, la tecnología Vip3Aa20 también disminuyó la intensidad del daño cuando este ocurrió.
El análisis de la severidad mostró que aproximadamente siete de cada diez plantas con tecnología Vip3Aa20 no presentaron daño, mientras que la proporción de plantas con daños severos fue reducida. En contraste, los materiales sin protección Bt mostraron un marcado aumento en el número de plantas dañadas y un incremento considerable de las categorías de mayor severidad (Fig. 2). Estos resultados indican que el aporte de Vip3Aa20 no se limita a disminuir la incidencia del ataque, sino también a atenuar el impacto del gusano cogollero sobre las plantas.

¿Qué ocurrió con los umbrales de intervención?
Desde el punto de vista del manejo, también se analizó la proporción de casos que superaron el 10% de plantas con un nivel de daño igual o mayor grado ≥3, criterio utilizado para decidir la intervención en el lote.
Los resultados mostraron un marcado contraste entre tecnologías (Fig. 3). Mientras que el 94% de las evaluaciones realizadas en materiales no Bt superó ese umbral, en los híbridos con la tecnología Vip3Aa20 dicha cifra se redujo al 55%. Esto confirma que, aun utilizando híbridos Bt, el monitoreo continúa siendo una práctica indispensable para decidir correctamente una intervención y evitar aplicaciones innecesarias.

Evidencia para preservar una herramienta estratégica
Los monitoreos realizados durante la campaña de maíz tardío 2025/26 permitieron dimensionar objetivamente los reportes de daño registrados en distintas regiones y establecer una línea de base para seguir la evolución del desempeño de Vip3Aa20 frente a S. frugiperda.
Más que responder si hubo o no daño en maíces Vip, este trabajo aporta evidencia para interpretarlo correctamente dentro de cada contexto productivo. En un escenario donde la sustentabilidad de las tecnologías Bt depende de decisiones de manejo basadas en información confiable, contar con monitoreos sistemáticos resulta clave para detectar cambios en las poblaciones de la plaga, orientar estrategias de manejo integrado y contribuir a preservar una de las herramientas más valiosas para el manejo del gusano cogollero en maíz.