Resistencia o tolerancia en malezas: ¿una diferencia difusa?
A medida que aumentan los casos de supervivencia de malezas a herbicidas, la discusión sobre la clásica división entre resistencia y tolerancia gana relevancia y podría no ser tan clara como se creía.
Publicado el 29 de mayo de 2026
La discusión sobre resistencia y tolerancia a herbicidas volvió a cobrar fuerza en los últimos años, a medida que crecen los casos de malezas difíciles de controlar y se profundiza el conocimiento sobre los mecanismos biológicos involucrados. Aunque ambos conceptos se utilizan históricamente como categorías separadas dentro de la ciencia de malezas, el avance del conocimiento sobre los mecanismos bioquímicos, la genética de poblaciones y el flujo génico entre malezas lleva a repensar esa división.
El debate no es menor. Argentina representa uno de los escenarios más dinámicos en evolución de resistencias a herbicidas. Las primeras detecciones fueron aisladas, pero a partir de la adopción generalizada de sistemas simplificados y del uso repetido de pocos activos aceleraron la aparición de biotipos resistentes. Actualmente el país registra 52 biotipos de malezas resistentes (Fig. 1).

Qué dicen las definiciones clásicas
Las definiciones difundidas por organismos como la Weed Science Society of America (WSSA) y el Herbicide Resistance Action Committee (HRAC) establecen una diferencia clara entre ambos conceptos.
La resistencia se define como la capacidad hereditaria de una planta para sobrevivir y reproducirse tras la exposición a una dosis de herbicida normalmente letal para la especie silvestre. En una planta, la resistencia puede ser natural o inducida por técnicas como la ingeniería genética o la selección de variantes producidas mediante cultivo de tejidos o mutagénesis. En estos casos existe un proceso de selección de individuos con características que les permiten sobrevivir.
La tolerancia, en cambio, se considera una capacidad inherente de una especie para sobrevivir y reproducirse después del tratamiento con herbicidas sin haber atravesado previamente un proceso de selección o manipulación genética.
En teoría, la diferencia parece sencilla: la resistencia sería un fenómeno adquirido y seleccionado, mientras que la tolerancia correspondería a una característica natural de la especie. Pero, en la práctica, y con presiones de selección crecientes, el avance del conocimiento sobre genética de poblaciones, mecanismos metabólicos y flujo génico esa separación empieza a mostrar zonas grises.
Un escenario cada vez más complejo
Uno de los principales cuestionamientos es que muchas veces la diferencia entre resistencia y tolerancia depende de conocer la historia previa de la población analizada. Por ejemplo, una población puede adquirir genes de supervivencia mediante el flujo génico desde otra población previamente seleccionada. En ese caso, aunque nunca haya estado expuesta directamente al herbicida, puede comportarse igual que una población resistente. En ese escenario aparece una de las preguntas centrales del debate: ¿Esa población es tolerante porque no atravesó un proceso de selección local o resistente porque porta genes previamente seleccionados?
Además, tanto la resistencia como la tolerancia son conceptos relativos y no absolutos, lo que obliga a describir con precisión las poblaciones comparadas y las dosis utilizadas en cada estudio. La interpretación depende de cuál sea la población de referencia utilizada y de las dosis evaluadas en cada estudio. Comparar individuos con distinta sensibilidad basal puede llevar a conclusiones erróneas.
Las “zonas grises” del sistema
La dificultad para diferenciar ambos conceptos no es nueva. De hecho, muchos trabajos científicos utilizan los términos sin definirlos explícitamente, asumiendo que su significado es universal. El resultado es que la resistencia y la tolerancia se usan frecuentemente para describir simplemente distintos niveles de sensibilidad.
Parte del problema podría originarse en que esta nomenclatura fue desarrollada décadas atrás, cuando todavía se desconocían muchos de los mecanismos responsables de la supervivencia de las malezas frente a herbicidas. El primer caso de resistencia reportado en malezas ocurrió en 1957, cuando se describió supervivencia de zanahoria silvestre (Daucus carota) a aplicaciones de 2,4-D. Curiosamente, ese mismo año otro trabajo informó supervivencia de Commelina difusa al mismo herbicida, aunque utilizando el término “tolerancia”. Desde entonces, ambos conceptos convivieron en la literatura científica, muchas veces con límites poco claros.
Actualmente, también aparecen situaciones intermedias. En algunas especies la resistencia está tan difundida que prácticamente ya no existen poblaciones susceptibles para utilizar como referencia experimental. Esto dificulta sostener la definición clásica de resistencia basada en la comparación entre biotipos resistentes y susceptibles.
Un debate que excede la terminología
Aun con sus limitaciones, la diferenciación entre resistencia y tolerancia sigue siendo útil para ordenar y comunicar la problemática desde una mirada agronómica. En los casos clásicos de resistencia suelen observarse diferencias claras entre poblaciones de una misma especie: algunas sobreviven y otras no frente a una dosis normalmente letal. En cambio, en las especies consideradas tolerantes, la respuesta tiende a ser más homogénea entre poblaciones.
Sin embargo, el debate actual refleja un cambio más profundo en la forma de interpretar la evolución de las malezas. La resistencia dejó de verse como un fenómeno aislado y excepcional para entenderse como un proceso evolutivo dinámico y continuo y sobre todo, complejo, impulsado por la presión de selección, la dispersión genética y la complejidad de los mecanismos metabólicos involucrados.
En un contexto donde avanzan las resistencias múltiples y los mecanismos no asociados al sitio de acción ganan protagonismo, las categorías tradicionales empiezan a quedar cortas. Quizás el desafío actual no sea solamente redefinir los términos, sino comprender mejor los procesos biológicos que describen y sus implicancias para el manejo.
Referencia bibliográfica:
Leon, R. G. (2024). Resistance or tolerance: distinction without a difference. Weed Science, 72(2), 113-116. https://doi.org/10.1017/wsc.2023.80